PREGONERO:

José Manuel Cuevas Merino nace en el Hospital de los Marqueses de Linares el 27 de febrero de 1973. Educado bajo el espíritu salesiano, completa su formación en el Instituto Huarte de San Juan para posteriormente, estudiar Ingeniería técnica en la rama eléctrica en  Peritos de Linares.

 Hombre de profundas raíces cristianas y de Linares, comienza su carrera profesional como Ingeniero técnico en la localidad de Mancha Real, pero su amor y cariño hacia su ciudad, le hace regresar a su pueblo natal, ocupando un puesto de responsabilidad en una importante empresa de suministros eléctricos de la Ciudad.

 Cofrade por los cuatros costados, nace en el seno de una familia donde, desde su más temprana infancia le inculcan el amor a su Cristo de la Expiración y a su Madre de la Esperanza de la que es miembro desde el día de su nacimiento. Directivo de la Real Cofradía del Stmo. Cristo de la Expiración y Ntra. Sra. de la Esperanza desde hace muchísimos años, ha compaginado su cargo con la de ser miembro de la permanente  de la agrupación de Hermandades y Cofradías de Linares, siendo miembro de la comisión organizadora de la celebración del Cincuentenario de la creación de la misma  poniendo empeño en la divulgación y esplendor de dicho evento.

 Hombre conocedor de la Semana Santa de Linares y de Sevilla, ha puesto a disposición desde siempre, su conocimiento por las cualidades musicales y artísticas, siendo unos de los primeros fundadores de la extinta agrupación musical de Ntra. Sra. de la Esperanza, pasando con posterioridad, a ser Horquillero del Cristo de la Expiración y de su Madre de la Esperanza. Horquillero de la Madre de Linarejos que porto en su coronación. Pregonero de su Hermandad de la Expiración en el año 2002 que ya demostró su gusto por la palabra y la dicción. Presentador del II Pregón de la Expiración en el año 1997. Pregonero que hoy nos pone su corazón y sentimiento en modo de palabra y oración.

SALUDO :  

Excelentísimo Señor Alcalde de Linares.

Reverendo Sr. Consiliario.

Señora Presidenta de la Agrupación de Hermandades y Cofradías.

Señores Hermanos Mayores y Juntas de Gobierno de nuestras Hermandades y Cofradías, Dignísimas autoridades.

Cofrades de Linares, hermanos unidos todos hoy en la devoción a Cristo y a su Santísima Madre. 

Señoras y señores: 

                           Permítanme empezar pidiendo licencia e incluso perdón por el atrevimiento que supone el llegar ante ustedes reunidos en este Cabildo anual de salida. Perdón por aceptar pregonar nuestra Semana Mayor detrás de este atril de nervios y en este insigne teatro, pues no tengo más mérito que ser penitente y haber heredado el amor a nuestra Semana Santa desde que tengo memoria.

Una vez aquí, me siento en la obligación de agradecer a la Junta Permanente y Pleno de Hermanos Mayores de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, con su Presidenta al frente, por regalarme el inmenso honor de anunciar los días de dolor necesarios para la salvación del hombre, los días de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor vistos por ustedes los cofrades linarenses. 

                           Entenderán también mi agradecimiento a las palabras pronunciadas por mi hermano Juan Fran, que están escritas con la caligrafía del cariño. Siempre me sentí afortunado de ser tu hermano, pero también aspiré siempre a ser tu amigo. De no tener la misma sangre, se que hubiera buscado tu afecto, porque he aprendido y sigo aprendiendo muchas cosas de ti. Querido Juan Fran, sólo deseo hacerme merecedor de todo lo bueno que has hecho por mí. Palabras que me recuerdan aquella presentación oficial cuando de la mano, me mostraste a la Semana Santa en la placilla nueva con túnicas perfectas de doble bajo por la edad, y delante, siempre delante, esos dos que hoy nos miran orgullosos y que ya nos presentaron ante el crucificado de sus amores para que guiara nuestros pasos.

SEMANA SANTA EN LINARES. 

              Y he aquí el pregonero en esta noche en que ya todo huele, todo sabe y todo suena a Semana Santa, porque todo linares es incienso, sabor y música, y la ciudad está preparada para dibujar un perfecto cuadro en el que en una semana se recoge todo el sentido de la vida. Me dispongo, corazón abierto, a mostrarles la Semana Santa que llevo dentro, la que corre por mi sangre, la que me enseñaron mis mayores desde pequeño sin caer en la tentación de enseñarles nada, no soy quién, ya que solo hubo un Maestro que Resucitó un Domingo y si acaso hay uno terrenal ese era aquel que en Domingo de Resurrección con un pañuelo como muleta detenía el tiempo.

               La Semana Santa no se puede enseñar, puesto que la Semana Santa es fundamentalmente lo que se vive y lo que se siente, pero lo que no puede ser contado, lo que se ve pero no puede ser mostrado. Si la Semana Santa fuera sólo un espectáculo, si la ciudad fuera solo un teatro. Si todo fuera una representación que se pone en escena igual a si misma como un rito invariable, entonces sí se podría contar la semana Santa con palabras o mostrarla con imágenes.

               La Semana Santa es fundamentalmente una relación, la relación de la ciudad con su historia, la relación entre los barrios y el centro, la relación entre los linarenses y su memoria, la relación entre los devotos y sus imágenes, la relación entre las personas que se establecen en las hermandades. La relación de los muertos con los vivos y los que aún no han nacido a través de la devoción a la misma que se perpetua en las familias…

               … La Semana Santa se hace con las manos, se hace queriendo y mirando, en silencio. Cada uno de los miles que pasan al año por delante del Nazareno lo conocen por su nombre, conocen cada rasgo de su cara, y Él parece conocerlos a cada uno de ellos por sus nombres. No es en absoluto la adoración de un ídolo, es el reencuentro con un Padre…

               … La Semana Santa no es una fiesta que venga dada, es una fiesta que se hace,. No es una fiesta que se organiza desde el poder o que hagan expertos, la hacen los linarenses, todos ustedes, la hacen quienes montan los pasos, pero también quienes labraron la plata, quienes bordaron sayas y mantos y quienes disponen las flores, la hacen los devotos que van a verla, no solo por maestría de artesanos, sino por maestría de vida de quienes la hacen sintiéndola.

               Ya lo he dicho y lo repito, es imposible aprender y enseñar Semana Santa. La Semana Santa se aprende viviéndola, no basta con irse a otra ciudad. Se aprende de la mano de los padres que nos llevaban de pequeños a ver las imágenes de nuestra devoción. Yo aprendí lo poco que se, y aún no sabiendo nada, en esa cátedra perfecta que fueron los brazos de mi padre cuando me cogía para ver mejor los pasos. Se aprende hablando con los amigos, se aprende con la novia en la bulla de la adolescencia, se aprende creciendo y se aprende envejeciendo. Y en ese aprendizaje va creciendo la Semana Santa de cada uno, la que solo sabemos contarnos a nosotros mismos.

               Al igual que decía Cernuda que Andalucía es un sueño que unos cuantos andaluces llevamos dentro, cada linarense lleva dentro su propia Semana Santa lo que, comprenderán, plantea la más difícil exposición. Yo les pido permiso para que me dejen mostrarles la mía, la que corre por lo más hondo de mis entrañas cofrades. Y aún sintiéndome en la obligación de confesarles que estoy aquí sin haber nacido en esta Semana Santa antigua, pues nací detrás de aquella muralla y en la puerta de aquella posada de siempre para ver a dos Reinas de la mano de otra reina, vengo con la humildad de un niño que estrena primaveras, preparado con mi túnica recogida cual capote de paseo en un veintiocho de feria.

               Vengo a pedir para reventar estas tablas, las que de este teatro con una “levantá” del paso del Señor de la Oración, con permiso de mi predecesor. Vengo a coronar de flores y oro a todas las Reinas de Linares aún todo siento para Ellas:

 A la Reina de la Alegría como la Reina causa de nuestra alegría.

A la Reina de la Paz como la Reina espejo de justicia.

A la Reina de Gracia como la Reina y Madre de la Divina Gracia.

A la Reina de la Salud como la Reina de los enfermos y pobres de corazón.

A la Reina de la Consolación como Reina y Madre de la Iglesia Universal.

A la Reina del Rosario como Reina de los Ángeles.

A al Reina de los Dolores como Reina puerta del cielo.

A la Reina de la Amargura como Reina de todos los Santos.

A la Reina del Mayor Dolor como Reina Estrella de la mañana.

A la Reina de la Esperanza como Reina entre las Reinas.

A la Reina de las Penas como Reina Refugio de los pecadores.

A la Reina de la Soledad como Reina Virgen de alabanza.

A la Reina de los Dolores como Reina Madre del Salvador.

A la Reina del Amor Hermoso como Reina concebida sin pecado original.

               Vengo con el convencimiento pleno de no ser la persona idónea que pregone la Semana Santa de Linares puesto que Linares y su Semana Santa solo podrían ser pregonadas dignamente con la dulce voz de su aire y de su luz, con el bello aroma de su brisa en las  mañanas de primavera y con el hermoso color de los balcones engalanados para el roce de una bambalina llena de vida. Espero Linares no defraudarle porque nunca me salieron piropos para decirle que amo tu cielo, tus mañanas, tus noches, tu preparar silencioso de calles para que Cristo se sienta a gusto muriendo en Linares.

               Linares, Dios no pudo equivocarse al dejar su Hijo en tus manos para que lo recibieras con palmas en la mañana más luminosa, para que curaras con incienso las heridas del Señor, para que le ayudaras a soportar el enorme peso de su cruz, para que en un último suspiro lo elevaras a tu cielo, para que lo descendieras y lo posaras en brazos de tus madres, para que lo llevaras en hombros a resucitar. Así es, linarenses porque: 

“Edén de los elegidos

es vuestra tierra dichosa,

si a mi arbitrio lo dejasen

no viviría yo en otra. 

 

El infierno no temáis

ni su penas espantosas,

que no es posible el infierno

cuando se vive aquí en la gloria”

Pregonero de la Semana Santa 2007